Versos, moscas y poetas
En nuestros días, la literatura ligera, sin sangre y sin huesos se cultiva más gracias a las becas y premios. Hoy la mayoría de los que escriben se sirven de la literatura y no le sirven a la literatura. Narradores y poetas se hunden en un juego verbal,
con el simulacro de la búsqueda, pero el hallazgo final es la chapucería.
Pero da gusto cuando uno descubre un libro con fuerza, y en ella una voz
personalísima. Una voz que al mismo tiempo que le canta a la poesía, la
blasfema: el poema, ese animalillo rastrero que vive en las bocas de los
amanerados/ cuídese amigo del poema/ el poema, vaya usté a saber/
qué cosa, qué antibiótico/ lo cure o le entretenga/ mejor huir cuando se le
tenga cerca. El libro es: Versos, moscas y poetas. Su autor: José Agustín
Aguilar Solórzano. En sus poemas, en sus versos, cargados de amargura
y alegría ácida, se conjuga una destacable ironía. En cada palabra suya,
palpita la vida: ved a la noche colgando de una soga/ ver a la muerte/
corriendo desnuda/ tras la/ vida. Aunque es joven, José Agustín Aguilar es
un poeta viejo: escribe con sabiduría. Manoteando y manoseando, aquí y
allá, a lo largo del libro, salta de un tema a otro. Busca lo que todo poeta
debería intentar: revelar y darle sentido a nuestras pobres almas. En él se
cumple lo que dijo Matthew Arnold: La poesía es, en el fondo, una crítica de
la vida.
con el simulacro de la búsqueda, pero el hallazgo final es la chapucería.
Pero da gusto cuando uno descubre un libro con fuerza, y en ella una voz
personalísima. Una voz que al mismo tiempo que le canta a la poesía, la
blasfema: el poema, ese animalillo rastrero que vive en las bocas de los
amanerados/ cuídese amigo del poema/ el poema, vaya usté a saber/
qué cosa, qué antibiótico/ lo cure o le entretenga/ mejor huir cuando se le
tenga cerca. El libro es: Versos, moscas y poetas. Su autor: José Agustín
Aguilar Solórzano. En sus poemas, en sus versos, cargados de amargura
y alegría ácida, se conjuga una destacable ironía. En cada palabra suya,
palpita la vida: ved a la noche colgando de una soga/ ver a la muerte/
corriendo desnuda/ tras la/ vida. Aunque es joven, José Agustín Aguilar es
un poeta viejo: escribe con sabiduría. Manoteando y manoseando, aquí y
allá, a lo largo del libro, salta de un tema a otro. Busca lo que todo poeta
debería intentar: revelar y darle sentido a nuestras pobres almas. En él se
cumple lo que dijo Matthew Arnold: La poesía es, en el fondo, una crítica de
la vida.
por:
Ramón Lara
http://animalesimpuros.blogspot.com
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